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TEMA 13 – 4: DE LA PREHISTORIA A LA EDAD MEDIA. ARTE ROMÁNICO Y GÓTICO

Arte Románico

Iglesia de San Martín de Frómista, en Palencia (España).
Considerada uno de los mejores ejemplos del Románico español.

Panteón de los Reyes de la Basílica de San Isidoro de León.

El Románico fue un estilo artístico predominante en Europa durante los siglos XI, XII y parte del XIII.

El Románico fue el primer gran estilo netamente cristiano y europeo, agrupando las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media (romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguiendo formular un lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas.

No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió de manera paulatina y casi simultánea en Italia, Francia, Alemania y España. En cada uno de estos países surgió con características propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.

Desarrollo

Desde el siglo VIII, una serie de acontecimientos históricos posibilitaron la renovación y expansión de la cultura europea: la subida al trono de Francia de los Capetos, la consolidacióel inicio de la Reconquista en la Península Ibérica y, fundamentalmente, el nacimiento de las lenguas románicas, son los hitos que marcaron este resurgimiento.

Alrededor del año 1000, una expansión generalizada en los ámbitos económico y cultural propició un importante crecimiento demográfico en las sociedades occidentales, roturándose nuevas tierras y abriéndose antiguas rutas de comercio, que posibilitaran los caminos de peregrinación. Toda Europa se vio invadida por una auténtica fiebre constructiva; se había conseguido formular un arte capaz de representar a toda la cristiandad: el Románico.

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El término como concepto que define un estilo artístico,y por analogía al término ya conocido de lenguas románicas, el arte románico sucedía al arte antiguo tal y como las lenguas románicas eran las sucesoras del latín.

Posteriormente, la acepción de arte románico se fue restringiendo y pasó a designar el arte desarrollado en Occidente entre los siglos XI y XII, aunque todavía hoy siguen las controversias para determinar con exactitud la amplitud de espacio y tiempo que abarca este estilo.

En la definición de este primer arte europeo, es fundamental la reforma monacal realizada por la orden cluniacense, como resultado de una revisión en profundidad de las comunidades benedictinas. El monasterio de Cluny, fundado en el año 930, se convierte en el gran centro difusor de la reforma, alcanzando rápidamente una gran expansión y consiguiendo que a través de sus monasterios el arte románico se difundiera por todo el mundo cristiano europeo.

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Antes de que la orden de Cluny capitalizara y extendiera este arte románico, ya se había desarrollado en Italia, en la región de Como, en España y Aragón (especialmente en la provincia de Huesca), se denomina el primer románico

En otros lugares como Cataluña, que recibió mucha influencia italiana, se formaron bases sólidas para el rico desarrollo de la arquitectura románica que seguiría el resto de Europa, incluida España. En el Principado de Cataluña se hicieron los primeros abovedamientos de las iglesias españolas.

Algunas características del importante arte románico catalán son:

  • Empleo del arco de medio punto
  • Piedra escuadrada pero no pulida
  • Cabeceras de semitambor adornadas con arquillos y bandas rítmicamente dispuestas
  • Los templos se cubren con bóvedas pétreas de cañón y horno
  • Las naves son más amplias y elevadas, al menos en comparación con antiguos edificios prerrománicos
  • Se emplean los pilares como sustentación
  • No hay figuración escultórica

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La época dorada del estilo por su calidad y belleza (románico pleno), se extiende en la última mitad del siglo XI y la primera del XII, procedente de Francia y transmitido fundamentalmente a través del Camino de Santiago.

  • Escultura en fachadas
  • Puertas
  • ventanas
  • Canecillos

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Durante la segunda mitad del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII, a medida que las soluciones arquitectónicas se afianzan y mejoran, surge el tardorrománico. Una de sus expresiones es el llamado arte cisterciense, que se expande con las abadías de la orden del Císter, expresando las concepciones estéticas y espirituales de Bernardo de Claraval (ausencia de ornamentación y reducción a los elementos estructurales).

En España, el Románico floreció en los territorios cristianos, al amparo de la ruta de peregrinación jacobea.

El Románico español es uno de los más ricos y variados de Europa. Son particulares los influjos islámicos, catalanes, franceses, lombardos y visigodos que se amalgamaron para crear un estilo propio.

Muchos y muy importantes son los monumentos que se conservan, destacándose dos focos principales, centrados en Castilla y Aragón. Sin duda, la obra fundamental del Románico hispano es la Catedral de Santiago de Compostela, modelo de iglesia de peregrinación, con conjuntos escultóricos (Pórtico de la Gloria) de entre los más singulares de Occidente.

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A lo largo del Camino de Santiago fueron surgiendo algunos de los hitos románicos en suelo español, como la catedral de Jaca, San Martín de Frómista o San Isidoro de León. Desde allí irradiaría el estilo a zonas más alejadas, expandiéndose por todo el norte peninsular.

En la actualidad, algunos de los mejores conjuntos románicos de España se concentran en Castilla y León:

  • La Real Basílica de San Isidoro de León, considerado uno de los mejores conjuntos románicos de España. Contiene la llamada Capilla Sixtina de este estilo: el Panteón de los Reyes, decorado con un importantísimo ciclo pictórico.
  • El románico palentino (candidato a ser declarado Patrimonio de la Humanidad), destacando la comarca de Aguilar de Campoo (Palencia), con multitud de iglesias rurales. Más al sur se encuentra la iglesia de san Martín de Frómista, uno de los monumentos más completos del Románico europeo. La provincia de Palencia cuenta con el mayor número de Iglesias románicas de España.
  • La ciudad de Zamora, con una veintena de monumentos románicos, desde el siglo XI al XIII, incluyendo la Catedral, con su original cimborrio.
  • La ciudad de Ávila, con decenas de monumentos románicos, destacando la basílica de san Vicente; la Unesco declaró los monumentos románicos de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.
  • El llamado Grupo de los Cimborrios del Duero; lo componen la Catedral de Zamora, la Catedral Vieja de Salamanca, la Colegiata de Toro, y la Catedral Vieja de Plasencia.
  • La ciudad de Segovia cuenta con un destacable conjunto de iglesias, destacando las características torres y pórticos que singularizan el románico segoviano.
  • El Románico de la Sierra de la Demanda comprende una serie de monumentos religiosos que se encuentran en la zona de la Sierra de la Demanda, provincias de Burgos y La Rioja (España), entre ellos destaca el monasterio de santo Domingo de Silos con un magnífico claustro.
  • La ciudad de Soria conserva algunos conjuntos interesantes: el claustro de la concatedral de san Pedro, la iglesia de Santo Domingo, la iglesia de San Juan de Rabanera y, sobre todo, las ruinas del monasterio de san Juan de Duero.

Historia del románico

Arquitectura y escultura formaron a la par un programa iconográfico dedicado a la doctrina cristiana. Al principio, en las primeras construcciones apenas había escultura y mucho menos escultura monumental, pero poco a poco se fueron creando las puertas de las iglesias con sus arquivoltas bien decoradas, incluso con decoración historiada, lo mismo que los capiteles, los tímpanos y los frisos.

En la arquitectura románica de Castilla y León se distinguen también las tres etapas del románico general, primer románico, románico pleno y tardorrománico.

Primer románico

Nuestra Señora de la Anunciada (Urueña, Valladolid). Arquitectura lombarda.

Este periodo del románico se desarrolló entre la segunda mitad del siglo X y la segunda mitad del siglo XI. No llegó a realizarse en Castilla y León que sólo cuenta con dos edificios con las características de este primer románico, y que se consideran algo insólito en estas tierras perteneciendo a un periodo tardío coincidente con el desarrollo del románico pleno en el resto de las tierras castellanas y leonesas.

Románico pleno

Desde los últimos años del siglo XI hasta la primera mitad del siglo XII fueron apareciendo los edificios con las características del románico pleno en iglesias y monasterios mandados construir como se ha dicho más arriba por los reyes e infantas de Castilla y León.

Hay además un movimiento de propagación directa por la vía del Camino de Santiago por donde llegaron las nuevas tendencias consistentes, sobre todo, en la complicación de la ornamentación de puertas y la gran importancia de la pintura.

Aparecieron los primeros frisos y las figuras radiales en las arquivoltas cuya culminación será a partir de 1150 y se manifestó la escultura monumental. Los edificios se construyeron abovedados.

Alcanzó en este periodo gran importancia el arte de la eboraria cuya técnica es de carácter personal y claramente hispánico. Las mejores piezas salieron de un taller localizado en la ciudad de León muy cercano a la colegiata de San Isidoro, ligado a la realeza, que tuvo gran demanda y fama sobre todo durante el siglo XI.

La pieza más antigua documentada es el Arca de los Marfiles (1059), que se concibió como relicario para los restos de San Juan Bautista y San Pelayo.

Otra pieza de gran valor es el Crucifijo de don Fernando y doña Sancha donado en 1063, obra maestra reconocida en Europa como la más importante de este periodo. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

Otra pieza a tener en cuenta es el Arca de las Bienaventuranzas (también depositada en el mismo museo), una de las 6 arquetas donadas por el rey Fernando I. Como característica general del taller de eboraria de León (escuela leonesa) hay que citar los ojos de azabache que llevan siempre los cristos y otras imágenes.

Ábsides de San Martín de Frómista.

Las construcciones del último tercio del siglo XI que han llegado hasta el siglo XXI son:

  • San Isidoro de León (1063) con la novedad de utilizar capiteles labrados e historiados, abriendo una nueva estética en el románico.
  • San Martín de Frómista (1066) con la novedad de incluir escultura en portadas y capiteles, más las impostas ajedrezadas.
  • Monasterio de San Salvador de Nogal de las Huertas (Palencia), fundado en el año 1063 por la condesa Elvira Sánchez.
  • San Isidoro de Dueñas en Palencia, monasterio anexionado a Cluny por Alfonso VI.
  • San Benito de Sahagún.
  • San Pedro de Arlanza.

Tardorrománico

Es el último periodo del románico que terminará en algunos lugares en el primer cuarto del siglo XIII o se alargará hasta mediados de este siglo.

La arquitectura y las técnicas de construcción se irán mezclando con el gótico hasta el triunfo de este nuevo arte cuya ornamentación será totalmente distinta del románico.

Durante algún tiempo irán mezcladas técnicas románicas (contrafuertes, arcos de medio punto, etc.) con aportaciones netamente góticas.

Puerta cisterciense del románico tardío, arcos apuntados. Colegiata antigua de Valladolid.

Es el momento de las grandes edificaciones de templos, además de ser la época más activa en lo que se refiere a la construcción de monasterios cistercienses donde empiezan a aparecer los arcos apuntados, al principio como simple recurso constructivo y más tarde como arte ornamental. Se multiplican las arquivoltas en las portadas.

Casi todas las iglesias de los monasterios del Císter se construyeron con estos arcos al mismo tiempo que se seguían usando los pesados contrafuertes y las arquerías de medio punto propias del pleno románico. La arquitectura busca el efecto de luces y sombras con la ayuda de la ampliación del número de columnas y de codillos en los pilares.

Se manifiesta una inspiración directa en las obras de la Antigüedad así como influencias estéticas bizantinas junto con un naturalismo idealizado. Ejemplos interesantes: la fachada occidental de la Iglesia de Santiago el Mayor en Carrión de los Condes, el tema de la Anunciación en un capitel del claustro de Silos, la portada de San Vicente de Ávila.

Primera construcción románica


Fachada sur de San Isidoro. Pueden verse las dos puertas románicas con sus tímpanos historiados.

La primera construcción románica en Castilla y León fue en tiempos de Fernando I y su esposa Sancha. Existía en León la antigua iglesia (perteneciente a un primitivo monasterio) edificada en ladrillo y adobe bajo la advocación de San Juan Bautista y San Pelayo, mandada construir por el rey leonés Alfonso V, para posible enterramiento de algunos reyes asturiano-leoneses.

Debía estar muy deteriorada y la reina Sancha quiso que se ampliase y reconstruyese en piedra bajo la advocación de San Juan Bautista; así surgió el nuevo templo románico que fue el elegido por el rey Fernando como panteón real para guardar, en un principio, los restos de su padre Sancho III el Mayor.

Para enriquecer la iglesia y darle una importancia religiosa aun mayor, los reyes mandaron traer desde Sevilla las reliquias de San Isidoro. El templo fue consagrado el 21 de diciembre de 1063, dando así la primera fecha en lo que a iglesias románicas en Castilla y León concierne.

En este momento tomó la advocación de San Juan Bautista y San Isidoro.

Tras esta primera reedificación, Urraca, hija de Fernando I, se encargó de seguir las obras; la iglesia fue ampliada por la parte del este y del sur y se añadió el crucero. A esta época pertenecen las dos portadas, portada del Perdón y portada del Cordero (la más antigua) que constituyen un exponente del románico leonés y de los primeros tiempos del románico en Castilla y León. Los capiteles historiados del Panteón de Reyes de San Isidoro presentan por primera vez en la historia del románico de Castilla y León temas bíblicos.

Con Alfonso VII y a instancias de su hermana Sancha se terminaron las partes altas de los muros que estaban sin concluir y se remataron las bóvedas. La nueva consagración tuvo lugar en 1149.

Arquitectura religiosa

Promotores y mecenas

Para llevar a cabo la obra de arte, ya fuera un edificio, escultura, pintura o cualquiera de las artes menores, se requería en principio un promotor, alguien a quien se le ocurriera que tal obra era necesaria o conveniente, o simplemente deseable. A veces ese promotor era el mismo que financiaba tal obra y otras veces era una persona distinta: el promotor elegía la obra, llamaba al artista y el mecenas financiaba, o bien, el promotor llamaba al artista y además pagaba.

En los reinos de León y de Castilla los principales promotores fueron los reyes y los miembros de su familia y también aquellos clérigos que estuvieron de acuerdo con la reforma eclesiástica iniciada en Cluny, la reforma de la liturgia romana, y en menor medida (y sobre todo al principio), la nobleza.

Recreación de la abadía de Cluny.

Poco a poco, en el periodo del románico pleno, fueron apareciendo como promotores los monjes reformistas y los canónigos regulares de San Agustín y como mecenas, los nobles que querían seguir el ejemplo de los reyes y no ser menos, sufragando para Cluny y para los benedictinos obras importantes.

Más tarde, en el tardorrománico, los promotores fueron sobre todo los monjes cistercienses y los premostratenses no faltando nunca los mecenas-financieros que ofrecían su inversión confiados en que su pietas fuera reconocida a perpetuidad.

La mayoría de las veces los mecenas intervenían de manera directa en la obra, encargándose hasta de los mínimos detalles. A veces el sufragio se buscaba entre el pueblo, ofreciendo como recompensa unas indulgencias extraordinarias muy apreciadas.

Maestros constructores, escultores y pintores

Toda obra arquitectónica románica se componía de su director que seguía la obra de principio a fin, y que estaba al frente de un grupo numeroso formando cuadrillas de picapedreros, canteros, escultores, vidrieros, carpinteros, pintores y otros muchos oficios o especialidades, que se trasladaban de un lugar a otro.

Estas cuadrillas formaban talleres de los que a veces salían maestros locales que eran capaces de levantar iglesias rurales.

Estos maestros quedaron por lo general en el anonimato, aunque se han podido recoger muchos nombres de escultores que trabajaron en los territorios de Castilla y León, escultores que sí firmaron sus obras pero cuya vida y otros trabajos se desconocen.

Materiales y acabado del edificio

La arquitectura románica, a partir del románico pleno, se hermana con la escultura y con la pintura.

El material empleado en las construcciones dependerá en gran medida del dinero que se tenga para la obra y en otros casos de la proximidad o lejanía de las canteras de piedra, material éste por excelencia y el preferido en todas las épocas

Si se contaba con grandes recursos económicos, todo el edificio podía estar construido en piedra o al menos en sillarejo o mampostería forrado de sillares en las partes más nobles.

Toro (Zamora), iglesia de San Salvador. El zócalo es de piedra y el muro de ladrillo.

Pero en muchos casos se recurría al ladrillo, fácil de obtener, más barato, y fácil de colocar. A veces el edificio hecho de ladrillo contaba con una escultura pétrea en capiteles y relieves; incluso podía tener grandes zócalos de piedra de donde arrancaban los muros.

La pintura ayudaba al acabado del edificio románico, preservándolo además de los grandes agentes externos que pudieran erosionar. La historiografía de los tiempos presentes insiste mucho en esto, haciendo hincapié en el hecho de que los muros internos e incluso externos estuvieran revocados con capas de pintura, que al haber sido eliminada pudo ser la causa de erosión y ruina de muchos edificios.

Tras la pintura quedaban resaltadas las impostas, los canecillos, las roscas de los vanos, los capiteles, etc., hechos en piedra, aunque a veces estos elementos escultóricos se policromaban también, por el gusto del colorido.

Algunas de estas pinturas han quedado en ciertos edificios, como testimonio del pasado, tanto en paredes como en esculturas o capiteles. En la fachada de San Martín de Segovia todavía en el siglo XX podían verse restos de pintura, testimoniada y descrita por el historiador español Marqués de Lozoya.

Entre las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza se han encontrado fragmentos de capiteles con su pintura original que pueden dar una idea de cómo estaba decorado el resto. La iglesia palentina de Valdeolmillos conserva dos capiteles del arco triunfal totalmente pintados.

Los monjes cistercienses y los premostratenses también pintaban las paredes de sus iglesias, de blanco o de un color terroso claro y a veces perfilaban las juntas de los sillares en un tono gris.

La iglesia, elementos y dependencias

Planta de San Martín de Frómista.

Al coincidir la difusión del románico con el cambio de liturgia, la construcción de las iglesias cambió también su planteamiento. El espacio eclesial necesitó de zonas diáfanas, de naves abiertas desde las cuales los creyentes pudieran seguir y ver al sacerdote que en la cabecera del ábside desarrollaba el rito de la misa o de otros oficios y rezos cristianos.

La planta

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Se adoptó al principio como generalidad para los monasterios, catedrales y colegiatas la planta basilical consistente en tres naves y tres ábsides semicirculares. Delante del presbiterio y cortando las naves, se diseñó el crucero. Éste fue el proyecto seguido por los primeros templos del románico pleno: San Martín de Frómista y San Isidro de Dueñas en Palencia, San Pedro de Arlanza en Burgos y San Benito en Sahagún. Más frecuente para la mayoría de las iglesias fue la planta de una sola nave con cabecera.

Después, en el periodo del tardorrománico el esquema se complicó,construyendo en los brazos del crucero varios ábsides en batería, incluso girolas a donde se asomaban una serie de absidiolos-capilla.

Las plantas cruciformes fueron más raras, aunque se pueden citar los ejemplos de Santa Marta de Tera en Zamora y San Lorenzo de Zorita del Páramo en Palencia. Como ejemplo de planta central (utilizada sobre todo por los caballeros templarios), están las iglesias de la Vera Cruz de Segovia y San Marcos de Salamanca.

Bóvedas y cimborrios

Cimborrio de San Martín de Frómista en Palencia.

A lo largo de los siglos XI y XII se fueron cubriendo las naves con la bóveda de cañón, de medio cañón o de cuarto de cañón, recurso empleado en el románico de toda Europa; más tarde se empleó la bóveda de arista. En Castilla y León se utilizaron los arcos fajones como recurso de contrarresto.

El empleo de la bóveda de arista (originada por el corte perpendicular de dos bóvedas de cañón) había sido olvidado y fue retomado por los grandes maestros constructores. La bóveda de arista a su vez dio paso a la bóveda de crucería, procedimiento muy frecuente en la arquitectura gótica

Se dio también el tipo de bóveda llamado helicoidal usado exclusivamente en las escaleras de las torres (San Martín de Frómista). En los claustros de los monasterios y en los de las catedrales se edificaron las bóvedas en rincón, que son aquellas que resultaban del encuentro de dos pandas de un claustro.

Cúpula románica de la catedral de Zamora en que se aprecian los gallones y las ventanas.

Los grandes edificios se remataban con un gran cimborrio situado delante del presbiterio, en la confluencia de la nave central y el crucero. La idea era que estos cimborrios proporcionasen claridad a través de los vanos abiertos en ellos, pero la mayoría de las veces no llegaron a completarse e incluso muchos se hundieron arrastrando el resto del edificio

De esos grandes cimborrios han llegado al presente el de Frómista (reconstruido), que es muy esbelto. Otros más chaparros y apoyados sobre trompas pueden verse en el románico rural de Palencia y de Segovia.

Campanario de la iglesia Notre-Dame la Grande de Poitiers.

La solución más espectacular fue la que se dio en las cúpulas llamadas del Duero en las Catedrales de Salamanca, Zamora y colegiata de Toro (Zamora).

Son cúpulas gallonadas, con un tambor cilíndrico con ventanales sobre pechinas (sustituyendo a las tradicionales trompas), del cual arrancan ocho arcos que se cruzan en la clave con un despiece de 16 cascos llamados gallones.

En el exterior están adornadas con torrecillas, voladizos y arquillos ciegos además de buenos relieves de ornamentación.

Son fórmulas arquitectónicas de influencia bizantina que coinciden con estructuras de la escuela de Poitou, como en la antigua colegiata de Notre-Dame la Grande de Poitiers. Es probable que muchos artistas franceses se encontraran en la zona en esta época de construcción de cimborrios, debido al matrimonio de Alfonso VIII con Leonor Plantagenet, pero no debe anteponerse esta hipótesis ya que, esta riqueza y elaboración cuidada de formas, no era un hecho anormal en lo que constituye la arquitectura románica de la península Ibérica.

Las torres

Servían como campanarios pero en muchos de los casos eran verdaderas torres defensivas, sobre todo en los territorios fronterizos.

La situación de estas torres no tenía un lugar determinado, unas veces se construían a los pies o en el lugar del cimborrio o a un costado o incluso exentas. Estas torres-fortaleza fueron perdiendo su aspecto a través de las múltiples restauraciones y cambios pero todavía se las distingue por tener sus cuerpos bajos muy sólidos y sin vanos.

A veces se encuentran incorporadas al sistema defensivo de la ciudad, a una muralla, como ocurre con la torre de San Isidoro de León o la de la catedral de Zamora. Independientemente del destino que pudieran tener las torres de las iglesias, por lo general se construían procurando la mayor belleza posible.

Algunas han llegado a ser por sí solas lo más atractivo de la iglesia a la que pertenecen, como ocurre con las torres románicas de las iglesias de Segovia, siendo la de San Esteban la más famosa.

Un caso diferente es el de las torres del románico de ladrillo de la ciudad de Sahagún (León). Se colocaron sobre el tramo recto del ábside, debido a que, al estar construidas las iglesias en ladrillo (material menos consistente que la piedra) fueron buscando el lugar de mayor resistencia que era siempre el emplazamiento de los ábsides.

Hubo también la llamada torre pórtico, construida a los pies de la iglesia, pero han sobrevivido pocos ejemplares en mal estado y en su mayoría muy transformadas en estilo gótico. Subsiste la torre-pórtico románica de la desaparecida Colegiata de Santa María la Mayor (Valladolid), desmochada pero conservando todavía las impostas de ajedrezado jaqués; sólo puede apreciarse desde la parte trasera pues en 1333 fue inutilizada al construir delante la capilla funeraria de San Juan y San Blas que ahora forma parte del museo catedralicio.

  • Torre defensiva de la catedral de Zamora.

  • Torre románica de San Esteban de Segovia.

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Pórticos y galerías porticadas

Fachada de la iglesia románica de Santo Domingo en Soria.
Pueden verse las ménsulas de piedra (junto a los modillones) que sirvieron en su día para sujetar un pórtico de madera.

El pórtico es un espacio arquitectónico diseñado en su origen para prevenir de las inclemencias del tiempo.

Se construía tanto en las iglesias rurales como de ciudad, delante de la puerta principal para protegerla. En la mayoría de los casos fueron hechos con estructura de madera que no resistió el paso del tiempo, pero en muchas ocasiones la construcción fue en piedra dando lugar a galerías de gran desarrollo que en algunos casos fueron verdaderas obras de arte.

En la fachada de la iglesia de Santo Domingo de Soria pueden apreciarse vestigios de lo que debió ser la construcción de un pórtico de madera. Se observan los modillones de piedra en forma de ganchos, utilizados para apoyar las rastras del tejaroz.

Los pórticos fueron un recuerdo del nártex de las basílicas latinas. Formaba un cuerpo avanzado sobre la parte central de la fachada principal y si esta fachada tenía torres, entonces ocupaba el espacio comprendido entre ellas. Otras veces ocupaba todo el largo de la fachada, formando un espacio cubierto al que se llamó galilea.

Lo que hoy se conoce como Panteón de Reyes en la iglesia de San Isidoro de león no fue otra cosa que un clásico pórtico románico (no estaba cerrado como ahora) abierto y separado por columnas. Cuando se añadieron los sepulcros de los reyes fue cuando se convirtió en panteón y se cerró.

Estos pórticos fueron evolucionando en las galerías porticadas típicas del románico español.

Estas galerías sueden confundirse con los pórticos y de hecho así sucede en la terminología vulgar, pero difieren bastante en cuanto a construcción, destino y localización geográfica, ya que sólo se encuentran en la zona de Castilla y León, principalmente en la región de Soria, donde se dieron los primeros ejemplares: San Esteban de Gormaz, iglesia San Pedro Apóstol de Bocigas de Perales, San Martín en Aguilera, ermita de Santa María de Tiermes en Montejo de Tiermes, etc., y en la región de Segovia, como los de las iglesias de San Martín y San Millán en la propia capital y en la Sierra de la Demanda, como el de Jaramillo de la Fuente.

Fue tradicional el hecho de construir siete vanos o arcos dando lugar a una cierta especulación sobre el sentido simbólico del número siete en las Sagradas Escrituras. Se desconoce el origen y el uso primitivo que se les pudo dar, pero al ser un lugar cerrado pronto se usaron como reunión de concejos y de vecinos, costumbre que se implantó a lo largo de toda la geografía.

Están colocadas sobre un pódium bastante alto con columnas simples o pareadas; tienen un tejaroz que suele estar bastante adornado y se cubren con madera; recorren una de las fachadas laterales de la iglesia o las dos, y a veces también la principal.

  • Galería románica de la iglesia de San Millán en Segovia

  • Galería románica de la iglesia de Rebolledo de la Torre en Burgos

  • Galería románica de la iglesia de Caracena en Soria

  • Galería románica de la iglesia de San Miguel de Sotosalbos en la provincia de Segovia

Las tribunas

Las tribunas eran unas galerías construidas sobre las naves laterales desde las cuales las personas importantes podían seguir la liturgia. Son muy escasas porque apenas se les dio importancia en el románico de España. Se conocen dos ejemplos: la tribuna de San Vicente de Ávila y la de San Isidoro de León.

La historiografía tradicional ha supuesto que en esta última iglesia se trataba de un espacio especial para la reina Sancha, esposa de Fernando I, pero estudios más recientes demuestran que las fechas no concuerdan. Se tiene pocas noticias sobre este añadido arquitectónico.

La gran portada

Con el románico pleno se introdujo la gran portada escultórica, rematada por un tímpano que a veces estaba profusamente esculpido y en otras ocasiones se recurría a la pintura. (También hubo portadas sin tímpano). Las portadas decoraban por entero el centro de las fachadas.

Al ser los muros de gran grosor, el vano de las puertas se tenía que abrir en arcos abocinados, formando las arquivoltas que van tomando un tamaño mayor de dentro a fuera. Cada arquivolta se corresponde con una columna en cuyo capitel van apoyadas.

En todos estos elementos la decoración iconográfica es abundante y suele formar una unidad historiada con el tímpano. En algunas portadas existe también un friso ricamente elaborado, así como se labran muchas veces las enjutas.

El románico de Castilla y León es rico en portadas artísticas, historiadas o con ornamentación geométrica o vegetal, empezando por las que se consideran como las más antiguas: Portada del Cordero y portada del Perdón, ambas en la colegiata de San Isidoro de León.

En la región soriana las portadas de las iglesias rurales están abiertas en el lado sur del edificio y son de ornamentación muy sencilla, con arquivoltas aboceladas y con decoración geométrica (baquetón, bolas, zigzag, flores, dientes de sierra, bocel o toro, entrelazos, puntas de diamante, etc). Carecen de tímpano. También existen portadas muy labradas en las grandes iglesias, siendo el mejor ejemplo el de Santo Domingo en la ciudad de Soria, con unas arquivoltas historiadas de relieves radiales, siguiendo la escuela de Poitou.

En la provincia de Palencia se difundió durante el último tercio del siglo XII (tardorrománico) un estilo renovador de escultura de gran impacto, obra creada por varias corrientes de artistas. Durante la época anterior del románico pleno no se había dado la construcción de monumentales portadas y es ahora, en el tardorrománico cuando pueden encontrarse. Un buen ejemplo está en la fachada occidental de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes que muestra un conjunto escultórico extraordinario.

La puerta consta de tres arcos y es el del medio el que está ricamente esculpido con el tema historiado de los artesanos en plena actividad de su oficio: Un forjador de espadas, un sastre, un alfarero, un fundidor, un cocinero, un herrero, un escribano, un monje copista, un arpista, un cerrajero, un zapatero, una plañidora, un músico, una danzarina contorsionista, un sastre y otros de peor identificación.11 Todos estos personajes están labrados en forma radial con respecto al arco.

Por encima, otro arco está adornado con motivos geométricos. Tangente a este último se desarrolla una imposta con el clásico ajedrezado y por encima el friso que ha dado la fama a esta puerta de la iglesia de Santiago.

En el centro y dentro de una mandorla muy elaborada está el Padre Eterno, el Pantocrátor, bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo el libro de la sabiduría con la izquierda. Es una escultura realizada en un solo bloque de piedra, digna de un gran maestro y muy próxima ya al estilo gótico. A sus costados están tallados los símbolos de los cuatro evangelistas.

Se puede considerar casi una réplica la portada de la iglesia de San Pedro de Moarves, con un friso muy parecido pero salido del taller de escultores menos expertos.

Las portadas de la provincia de Zamora presentan arquivoltas muy trabajadas ricas en tallas vegetales y geométricas y a menudo polilobuladas: San Claudio de Olivares, La Magdalenas (Zamora capital), San Juan de Portanova (Zamora capital), colegiata de Toro y la propia catedral de Zamora.

Ávila tiene en su haber una de las portadas más artísticas de Castilla y León: portada occidental de la iglesia de San Vicente, con cinco arquivoltas muy elaboradas, parteluz y figuras de los apóstoles en el lugar de las columnas. De todas las provincias castellano-leonesas, Valladolid es la que cuenta con menos edificios románicos y no hay ninguna portada que resalte excepcionalmente.

  • Portada sur de la iglesia de San Miguel en Caltójar (Soria).

  • Friso románico de la iglesia de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda (Palencia).

  • San Claudio de Olivares (Zamora), arquivoltas con decoración variada.

  • Puerta románica de la iglesia de la Magdalena en Zamora. Decoración vegetal muy rica. Arcos polilobulados en la arquivolta más pequeña.

El claustro y sus dependencias

El claustro es un conjunto arquitectónico construido siempre junto a las iglesias catedrales y las iglesias monacales, pegado a su lado norte o sur.

El claustro por excelencia es el que difundieron los monjes benedictinos. Las distintas dependencias del claustro, articuladas en los cuatro lados de un patio cuadrangular, estaban dedicadas al servicio de la vida de la comunidad.

Sala Capitular en la panda este del claustro de Santo Domingo de Silos en Burgos.

En el románico de Castilla y León el claustro no presenta ninguna novedad o diferencia respecto al modelo de Cluny.

Las dependencias importantes se fueron colocando siempre en las mismas zonas: la panda pegada al muro de la iglesia no tiene ninguna distribución en habitaciones precisamente por encontrarse con dicho muro. Recibe el nombre de mandatum por celebrarse en ella el ritual del lavatorio de pies o mandatum todos los sábados y el Jueves Santo.

En esta galería estaban instalados unos bancos donde los monjes o canónigos se sentaban para leer o meditar en las horas de recreo. La panda opuesta es la que se dedica a refectorio (comedor), calefactorio (cuando lo hay) y cocina. La panda este se encuentra ocupada por la estancia más importante en la vida de los monjes, la sala capitular.

Suele ser una pieza bien construida, con bonitas bóvedas y buenas esculturas en los capiteles de las tres puertas de acceso que suele tener.

A su lado y cerca del cuerpo de la iglesia se solía reservar un hueco llamado armariolum o armarium, donde se depositaban tanto los libros litúrgicos para los actos religiosos de cada día como los libros de lectura de los monjes.

Cuando los monasterios acumularon una buena cantidad de libros y legajos, tuvieron necesidad de construir una biblioteca y entonces el armarium quedó como un hueco obsoleto; en algunas ocasiones se utilizó para poner un altar de devoción.

En Castilla y León el paso del tiempo ha sido muy duro para la conservación íntegra de los claustros tanto de catedrales como de monasterios.

Los cambios de estilo, destrucciones y desamortizaciones ocasionaron la desaparición de gran parte de ellos. Hay que tener en cuenta además que por toda la geografía se levantaron cientos de cenobios de menor importancia, de segunda, tercera y hasta de cuarta categoría, cuya arquitectura claustral no era sino un reflejo de la arquitectura doméstica, con materiales pobres y sin pretensiones monumentales, lo que hace que fuera casi imposible su conservación.

Escultura e imaginería

Relieve en un machón del claustro del monasterio de Silos que representa el Descendimiento.

El monumento románico es un edificio donde se aglutinan y conjugan en perfecta armonía arquitectónica, escultura y pintura.

En general los grandes monumentos románicos de Castilla y León están profusamente adornados con esculturas en sus portadas, frisos, arquivoltas, capiteles y canecillos.

Cuando la ornamentación es historiada sigue un programa iconográfico de tipo doctrinal a la vez que embellece el edificio. Estos programas iconográficos no están repartidos al azar sino que desempeñan un plan de lectura que en muchos de los casos se complementa con la pintura. Por eso a veces esa lectura se interrumpe cuando la continuación podría estar en un tímpano cuya pintura ha desaparecido, o en unas paredes del interior donde puede haber ocurrido lo mismo.

En el románico pleno la escultura se fue adaptando al marco arquitectónico que le servía de soporte, pero en el tardorrománico las esculturas se fueron liberando de dicho marco al mismo tiempo que las figuras fueron adquiriendo más naturalidad.

Los temas historiados no son siempre de carácter religioso; aparecen con frecuencia escenas costumbristas, oficios, combates, etc., así como representaciones de seres fabulosos, animales domésticos y animales exóticos que pueden simbolizar virtudes y vicios.

El repertorio es bastante extenso, tanto en canecillos como en capiteles. Los hombres cultos conocían de sobra las representaciones de estos animales que se podían ver en los libros decorados de las bibliotecas de los monasterios.

Otros temas frecuentes son los geométricos y los vegetales (que se dan con abundancia en las iglesias rurales de la provincia de Soria), sobre todo en el tardorrománico, cuando aparecen las grandes construcciones de los cistercienses que tienen como norma huir de la representación de escenas que, a su parecer, podrían distraer a los monjes, en lugar de inspirarles devoción.

La decoración escultórica de los cistercienses en Castilla y León es más arquitectónica que artística.

Capitel de Frómista representando la fábula del cuervo y la zorra.

Existe también un afán moralizador al representar la lujuria, avaricia y casi todos los pecados. Las figuras están en actitudes procaces que pueden ser interpretadas en la época actual de manera muy diferente a lo que se quiso señalar en aquellos años: la intención era demostrar, afeándolo, la existencia del vicio que debía ser corregido.

El mejor ejemplo es el que ofrecen los famosos canecillos de la colegiata de Cervatos en lo que ahora es Cantabria, limitando con la provincia de Burgos. Las representaciones de viejas fábulas fueron muy comunes, siendo temas de tradición oral, conocidos por el pueblo.

Se puede observar una cierta evolución entre la escultura del románico pleno y la del tardorrománico. Las representaciones de la infancia o pasión de Cristo del románico pleno son frías y distantes mientras que en el tardorrománico va apareciendo la expresión de alegría o de dolor propiamente humanos. Este cambio de expresión se aprecia en gran medida en la figura del Padre Eterno (Maiestas Domini o Pantocrátor), representado sentado y dentro de una mandorla (figura muy difundida en Castilla y León tanto en tímpanos como en frisos). En el románico pleno aparece distante e irreal mientras que en el tardorrománico su expresión se aproxima un tanto al ser humano.nota 9

La misma diferencia existe con las representaciones de la Virgen; mientras en el románico pleno es un simple instrumento que sirve para entronizar a Jesús, en el tardorrománico toma personalidad propia presentándose como la nueva Eva o como la reina coronada. En casi todas las iglesias románicas de Castilla y León puede verse en arte popular correspondiente al tardorrománico a la Virgen coronada en la escena de la Adoración de los Reyes Magos.

Capitel de la Orestiada de San Martín de Frómista, inspirado en el sarcófago hispano-romano.

En la escultura del románico pleno se observa una gran influencia de la escultura clásica, sobre todo de los sarcófagos hispano-romanos.12 Este tema fue estudiado en profundidad por el profesor Bertaux en los capiteles de San Martín de Frómista. Su teoría se vio corroborada con la investigación del profesor Moralejo Álvarez que descubrió el modelo exacto en el sarcófago de Santa María de Husillos (Palencia), guardado en el Museo Arqueológico Nacional (España).13 14

La escultura más antigua que se conoce en Castilla y León es la del tímpano de la Portada del Cordero de la Basílica de San Isidoro de León, datada hacia el año 1100 y seguida por el tímpano de la Portada del Perdón de este mismo edificio.

Ejemplos de riqueza escultórica en iglesias:

  • Segundo maestro de Silos
  • Iglesia de San Vicente de Ávila
  • Apostolado de Carrión de los Condes
  • Apostolado de Moarves
  • Apogeo de los grandes monasterios cistercienses (siempre con temas vegetales y geométricos).
  • Construcción de las últimas catedrales románicas: Zamora, Salamanca, Ciudad Rodrigo.

Arte gótico

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Bóveda gótica. San Juan (Świętej Janów), Toruń.

Representación gótica de la Adoración de los Magos en la Catedral de Estrasburgo.

El arte gótico es un estilo que se desarrolló en Europa occidental durante los últimos siglos de la Edad Media, desde mediados del siglo XII hasta la implantación del Renacimiento (siglo XV para Italia, y bien entrado el siglo XVI en los lugares donde el gótico pervivió más tiempo).

Se trata de un amplio período artístico, que surge en el norte de Francia y se expande por todo Occidente. Según los países y las regiones se desarrolla en momentos cronológicos diversos, ofreciendo en su amplio desarrollo diferenciaciones profundas: más puro en Francia (siendo bien distinto el de París y el de Provenza), más horizontal y cercano a la tradición clásica en Italia (aunque al norte se acoge uno de los ejemplos más paradigmáticos, como la catedral de Milán), con peculiaridades locales en Flandes, Alemania, Inglaterra, Castilla y Aragón

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El arte gótico propiamente dicho coincide en el tiempo con la plenitud y la crisis de la Edad Media.

Se suele indicar que frente al arte románico (que refleja una sociedad ruralizada de guerreros y campesinos), el gótico coincide con el máximo desarrollo de la cultura urbana donde aparece la burguesía, las universidades y el florecimiento de las órdenes religiosas (monásticas como el Cister y mendicantes como franciscanos y dominicos), así como la acentuación de los conflictos y la disidencia (revueltas populares, herejías, desarrollo y crisis de la escolástica, Cisma de Occidente) y finalmente los pavorosos espectáculos de la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años .

Caracterización

Frente a las pequeñas y oscuras iglesias rurales del románico, el gótico eleva prodigiosas catedrales llenas de luz, desarrolla una importante arquitectura civil e independiza a las otras artes plásticas (pintura y escultura) de su subordinación al soporte arquitectónico.

No obstante, hay también muchos elementos de continuidad: el predominio de la inspiración religiosa en el arte sigue siendo indiscutido, el monasterio como institución apenas varía excepto en detalles formales y de adaptación a nuevos requerimientos, la misma planta de las iglesias sigue siendo predominantemente la cruz latina con cabecera en ábside orientada al este, aunque se complique o varíe (plantas basilicales, colocación del transepto en el centro, complicación de naves, capillas y girolas).

Sin duda el principal elemento de continuidad es la concepción intemporal de la obra: en la mayor parte de las construcciones los estilos se suceden y funden al ritmo de los siglos, sabiendo los contemporáneos que hacen una obra que ellos no verán terminada, ni quizá sus hijos o nietos. En muchas de ellas, incluso se pone en valor el atrevimiento por comenzar un desafío técnico o económico (a veces por rivalidad política) que cuando se inicia no se ha planificado cómo terminar, como es el caso de las catedrales de Siena y de Florencia.

Planta de la catedral de Chartres.

Arquitectura

A nivel arquitectónico, el estilo gótico nació en torno a 1140 en Francia, siendo considerada como el primer monumento de este movimiento la basílica de la abadía real de Saint-Denis

También desde finales del siglo XII y comienzos del XIII se divulga por los monasterios de la orden del Císter un estilo despojado de ornamentación y reducido a la pureza de los elementos estructurales, expresión de las concepciones estéticas y espirituales de Bernardo de Claraval, que se suele denominar arte cisterciense.

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Este arte se ha definido durante mucho tiempo de manera bastante superficial, exclusivamente por la utilización de uno de sus elementos, el arco apuntado, al que suele llamarse ojival, del que se deriva la bóveda de crucería que permite desplazar los empujes a contrafuertes externos, que se alejan aún más de los muros mediante el uso de arbotantes.

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Eso permitió la construcción de edificios mucho más amplios y elevados, y el predominio de los vanos sobre los muros. Los elementos sustentantes (pilares de complicado diseño) quedan mucho más estilizados. Pero la utilización de un elemento no puede definir un estilo de forma global, se trata de un problema más amplio, de una nueva etapa histórica, una nueva concepción del arte y con él del mundo.

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Un elemento estructural, por importante que sea, no puede resumir un concepto global sobre la vida.

Vitrales góticos, coro superior de la Basílica de Saint Denis.
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La luz

Los nuevos edificios religiosos se caracterizan por la definición de un espacio que quiere acercar a los fieles, de una manera vivencial y casi palpable, los valores religiosos y simbólicos de la época.

El humanismo incipiente liberaba al hombre de las oscuras tinieblas y le invitaba a la luz.Este hecho está relacionado con la divulgación de las corrientes filosóficas neoplatónicas, que establecen una vinculación entre el concepto de Dios y el ámbito de la luz.

Como las nuevas técnicas constructivas hicieron virtualmente innecesarios los muros en beneficio de los vanos, el interior de las iglesias se llenó de luz, y la luz conformará el nuevo espacio gótico.

Será una luz física, no figurada en pinturas y mosaicos; luz general y difusa, no concentrada en puntos y dirigida como si de focos se tratase; a la vez que es una luz transfigurada y coloreada mediante el juego de las vidrieras y los rosetones, que trasforma el espacio en irreal y simbólico. El color alcanzará una importancia crucial.

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La luz está entendida como la sublimación de la divinidad. La simbología domina a los artistas de la época, la escuela de Chartres considera la luz el elemento más noble de los fenómenos naturales, el elemento menos material, la aproximación más cercana a la forma pura.

El arquitecto gótico organiza una estructura que le permite, mediante una sabia utilización de la técnica, emplear la luz, luz transfigurada, que desmaterializa los elementos del edificio, consiguiendo claras sensaciones de elevación e ingravidez.

Escultura gótica

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Retablo, típica talla en madera del siglo XV, conservado en la Catedral de Amiens, Francia.

Virgen del Patrocinio Parroquia de Sant Miguel de Cardona, España.

En la escultura gótica las tallas en piedra continúan usándose para la decoración de la arquitectura, además de cumplir la función evangelizadora (el catecismo de los analfabetos, la inmensa mayoría de la población) pero cada vez se emancipa más (paso del relieve al bulto redondo

La escultura gótica evolucionó desde un estilo alargado y rígido, aún en parte románico, hacia un sentimiento espacial y naturalista a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. La influencia de las esculturas griegas y romanas que aún se conservaban se incorporaron al tratamiento de las telas, las expresiones faciales y la pose.

Las esculturas góticas nacieron en los muros de las iglesias, a mediados del siglo XII en la Isla de Francia, cuando el abad Suger hizo construir la abadía de Saint-Denis (h. 1140), considerada el primer edificio gótico, y muy pronto le siguió la catedral de Chartres (h. 1145).

Anteriormente, no había tradición escultórica en la Isla de Francia, así que los escultores se traían de Borgoña, quienes crearon las revolucionarias figuras que actuaban como columnas en el Pórtico Real de Chartres. Era un invento enteramente nuevo y proporcionaría el modelo para una generación de escultores.

Las ideas francesas se divulgaron. En España la penetración del gótico francés se hizo a través de maestros y obras que llegaron procedentes de este país, por ejemplo en Cataluña la influencia del taller de Rieux es bastante evidente en la virgen del Patrocinio de Cardona.

Las técnicas de tallado de madera se hacen cada vez más sofisticadas, llegando a su máximo esplendor en la integración del color y el diseño arquitectónico de complejísimos retablos. La recuperación de la tradición clásica de la fundición del bronce deberá esperar al renacimiento italiano.

El escultor flamenco-borgoñón Claus Sluter y el gusto por el naturalismo marcó el comienzo del fin para la escultura gótica, evolucionando hacia el clasicista estilo renacentista a finales del siglo XV.

Simone Martini (1285–1344). Temas oscuros y una intensa emoción se vieron cada vez más acentuadas en el arte gótico tardío.

Pintura gótica

Un estilo de pintura que pueda llamarse «gótico» no apareció hasta alrededor de 1200, o casi 50 años después del comienzo de la arquitectura y la escultura góticas. La transición del románico al gótico es muy imprecisa y no hay un claro corte, pero podemos ver los comienzos de un estilo que es más sombrío, oscuro y emotivo que en el periodo previo.

Esta transición ocurre primero en Inglaterra y Francia alrededor de 1200, en Alemania en torno a 1220 e Italia alrededor de 1300.

Es usual indicar que, mientras en el románico las representaciones figurativas son simplificadas e idealizadas, en el gótico se tiende a aumentar el realismo y naturalismo, aproximándose a la imitación a la naturaleza que será el ideal del renacimiento, incluyendo la representación de paisajes, que, no obstante, sigue siendo poco usual.

Virgen con ángeles y San Francisco. Asís. Cimabue, hacia 1280

En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas (recuperación de la filosofía de Aristóteles a través del averroísmo, humanismo de San Francisco de Asís) se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos (los santos, los ángeles, la Virgen María, Cristo) en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones (placer, dolor, ternura, enojo), rompiendo el hieratismo y formalismo románico.

También hay lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes (que permiten la mayor difusión de un arte mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.

La pintura, esto es, la representación de imágenes sobre una superficie, durante el periodo gótico, se practicaba en cuatro técnicas principales:

  • Frescos. La pintura mural o frescos siguieron usándose como el principal medio para la narración pictórica en las paredes de las iglesias en el Sur de Europa, como una continuación de las tradiciones cristiana y románica anteriores.
  • Vidrieras. En el norte de Europa, las vidrieras fueron el arte preferido hasta el siglo XV.
  • Pintura sobre tabla. Comenzaron en Italia en el siglo XIII y se extendieron por toda Europa, de manera que para el siglo XV se había convertido en la forma predominante, suplantando incluso a las vidrieras.
  • Miniaturas. Los manuscritos iluminados representaron la más completa documentación de la pintura gótica, documentando la existencia de una serie de estilos en lugares donde no han sobrevivido otras obras monumentales.

La pintura al óleo sobre lienzo no se hizo popular hasta los siglos XV y XVI y fue el punto de partida del arte renacentista.

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